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+Mar 17, 2025
El estrés animal es un factor crítico que influye directamente en el desempeño y la producción animal en avicultura y porcicultura.
A lo largo de las últimas décadas, el avance genético ha permitido un incremento notable en la productividad, logrando más carne y huevos en menos tiempo. Sin embargo, este progreso ha traído consigo un mayor estrés en animales de producción, especialmente aquellos con altas tasas metabólicas y menor rusticidad.
Pensando en ello, exploraremos por qué los animales actuales son más susceptibles al estrés térmico y a otros factores ambientales. También entenderemos cómo esto repercute en el bienestar animal en aves y cerdos. Además, abordaremos el estrés oxidativo, sus causas y su impacto negativo en la productividad.
En las últimas tres décadas, la producción animal de aves y cerdos ha evolucionado de manera acelerada. El mejoramiento genético se ha enfocado en características de alta eficiencia:
Estos logros se deben a metabolismos más intensos, aumentando la tasa metabólica de los animales actuales. Sin embargo, esto también los hace más vulnerables al estrés calórico, deficiencias nutricionales y cambios en el manejo y entorno.
Otro aspecto importante es la disminución de la rusticidad. Los animales de alta eficiencia son más sensibles. Para expresar todo su potencial, requieren condiciones muy precisas de alimentación, ambiente y manejo. Cualquier desbalance puede desencadenar estrés animal, afectando el bienestar animal en cerdos y en aves.
Para comprender cómo el estrés animal perjudica la productividad, es fundamental revisar algunos conceptos:
Toda sustancia natural o sintética que neutraliza y protege un sistema biológico de los radicales libres, como oxígeno, nitrógeno y lípidos.
Broom y Johnson (2000) definen el estrés como un efecto ambiental que sobrecarga los sistemas de control y reduce el rendimiento. En otras palabras, cualquier estímulo (calor, frío, manejo, vacunación) que altere la homeostasis puede considerarse un factor estresante.
Son átomos, moléculas o iones con uno o más electrones desapareados en su última capa. Al buscar la estabilidad, “roban” electrones de otras moléculas, generando reacciones en cadena que dañan lípidos, proteínas y ácidos nucleicos.
Cuando la generación de radicales libres supera la capacidad de los sistemas antioxidantes, provoca alteraciones funcionales y daño celular. En aves y cerdos de alto rendimiento, el estrés oxidativo cobra relevancia. Esto ocurre porque las exigencias metabólicas son mayores y hay un incremento en la producción de radicales libres.
Cualquiera que sea la causa del estrés (calor, frío, manejo, enfermedades), está demostrado que animales bajo condiciones estresantes generan más radicales libres (Jahanian; Mirfendereski, 2015).
Las líneas genéticas modernas de alta eficiencia tienen un metabolismo muy intenso. Esta actividad metabólica incrementada favorece la formación de especies reactivas de oxígeno.
La mejora genética no se ha dirigido a incrementar la capacidad endógena de producir enzimas antioxidantes. Además, estos sistemas dependen de cofactores (Riboflavina, Cisteína, Manganeso, Selenio, etc.) que pueden volverse limitantes, especialmente en situaciones de alta demanda o desequilibrio nutricional.
Los animales en etapas iniciales, con un metabolismo muy acelerado, aún no tienen desarrollados completamente sus sistemas antioxidantes.
Con la edad, la efectividad de los sistemas antioxidantes enzimáticos tiende a disminuir, haciendo a los individuos más vulnerables al estrés oxidativo.
El estrés oxidativo suele manifestarse, sobre todo, en:
En líneas genéticas de alta eficiencia sometidas a cría tecnificada, es frecuente la exposición a múltiples factores estresantes (manejo, calor, frío, vacunaciones, enfermedades). Esto pone a los animales bajo un estado de estrés constante, elevando la producción de radicales libres y llevando al estrés oxidativo.
Al combinarse con un entorno de producción intensivo —que incluye variaciones de temperatura, requerimientos nutricionales más exigentes y manejos constantes— se crea el ambiente favorable para que el estrés oxidativo perjudique la salud y el desempeño de los animales.
En esta primera parte, hemos visto cómo la genética, el metabolismo acelerado y la exposición a factores ambientales contribuyen a desencadenar el estrés oxidativo en granjas tecnificadas.
No te pierdas nuestro próximo artículo, donde profundizaremos en las consecuencias específicas que surgen de este desequilibrio, así como en las estrategias y medidas prácticas para mitigar sus efectos negativos en la producción animal.
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